GARA, 7/10/2000


      OPERACION CONTRA LOS MOVIMIENTOS POPULARES
      El auto de Garzón se basa en un documento de un colectivo de debate de la izquierda abertzale

      * Piztu Euskal Herria es un foro que viene diseñando iniciativas de desobediencia desde hace cinco años * Las propuestas de insumisión civil se han presentado en diferentes ámbitos sociales y políticos

      F. FERNANDEZ | DONOSTIA

      Los autos de arresto dictados por el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional contra los nueve ciudadanos vascos detenidos la madrugada del jueves se basan en la supuesta relación entre los que Baltasar Garzón denomina «proyecto Piztu» y «proyecto de desobediencia de ETA-KAS». Con ese razonamiento, el juez acusa a miembros de la Fundación Joxemi Zumalabe, Autodeterminazioaren Biltzarrak y Bai Euskal Herriari de «estar vinculados» a la organización armada.

      Tras conocer el contenido parcial de esos autos y las interpretaciones periodísticas que se han realizado desde la mayoría de los medios de comunicación españoles, los integrantes del colectivo Piztu Euskal Herria salieron ayer al paso de esas acusa- ciones, negando tajantemente cualquier relación con ETA y asumiendo el contenido y la elaboración de las reflexiones que se enmarcan dentro de los documentos que pueden englobarse bajo el epígrafe "Piztu".

      Mikel Zuluaga, integrante de este foro de debate que se inscribe en la izquierda abertzale, indicó a GARA que Piztu Euskal Herria surgió hace más de cinco años y señaló que algunos de sus componentes proceden de Santi Brouard Taldea.

      Por una nueva cultura política

      Durante los últimos años, por tanto, este colectivo, que no tiene una composición fija, viene desarrollando una labor con la que pretende potenciar «una nueva cultura política realmente democrática y alejada de los centros clásicos del poder».

      Con ese objetivo, según explicó Zuluaga, Piztu Euskal Herria ha ido desarrollando su trabajo sobre la base de la desobediencia civil, dando forma e impulsando «pautas de desobediencia». Para ello, han ido incorporando elementos de otras luchas populares que consideran interesantes como, por ejemplo, la desarrollada por el Congreso Nacional Africano.

      Durante los últimos años, los promotores de este colectivo han presentado distintos documentos que perfilan diferentes formas de desobediencia civil, según el ámbito al que estaban dirigidos. Así, hicieron llegar sus reflexiones a los movimientos populares ­en los Topagune organizados por la Fundación Joxemi Zumalabe lo han hecho de forma abierta y pública­ y a otros organismos. También han adecuado sus planteamientos al debate sobre el proyecto político de la izquierda nacional vasca, en el marco del proceso Batasuna.

      En el texto al que tuvo acceso GARA, este colectivo hace un análisis global de la repercusión de las ideas del neoliberalismo sobre el pensamiento político y los movimientos populares, para llegar a la conclusión de que «removiendo los cajones de la resistencia popular encontramos un antídoto que puede sanar ese grave contagio universal: la desobediencia civil».

      «¿Qué es Piztu?»

      Al conjugar el análisis social con la construcción nacional de Euskal Herria, en este documento se indica que «el proyecto nacional, además de satisfacer las necesidades colectivas de todos los vascos, atenta a la globalización que no quiere que el mundo se divida en parcelas, lenguas o pensamientos independientes», y añade que «la lucha por crear un marco nacional con personalidad propia es uno de los mayores ataques a esta mundialización que pretende que todos vistamos, comamos, nos divirtamos y pensemos de la misma manera».

      Esta reflexión se completa subrayando, entre otros puntos, que «nuestra identidad como pueblo se encuentra tan amenazada por los nuevos hábitos tecnológico-consumistas de las relaciones humanas como por el propio Estado y su Ejército».

      Por ello, en este documento, cuya redacción asume judicialmente Zuluaga, se indica que «así nace Piztu Euskal Herria, un trabajo con la idea básica de ir creando un desobediencia colectiva desde la cotidianidad; un pensamiento que pretende empapar a la sociedad de valores progresistas para que mayores sectores de la población se sumen a la insumisión, a la no colaboración desde los hábitos, desde las costumbres; conformando una práctica gradual de desobediencia al Estado que vaya rellenando la autodeterminación de contenidos progresistas sin tener que esperar al día final».

      Más adelante, se aclara el alcance ideológico que pretende tener esta iniciativa, precisamente, en un apartado titulado «¿Qué es Piztu?».

      En primer lugar, sus redactores indican que «Piztu no es la gran idea, ni mucho menos el resultado de una iluminación intelectual; es, simplemente, un intento por agrupar las experiencias acumuladas por la lucha popular para adecuarlos a la nueva fase donde soplan los vientos de la autodeterminación; es, simplemente, tratar de recoger la experiencia de la lucha popular del pasado para proyectar el futuro». En cuanto a la aportación que desean dirigir al proceso político de la izquierda nacional vasca, también precisan que «Piztu son ideas, multitud de hojas, de borradores, de trabajo inacabado que proponemos rellenar entre todos los que configuremos la nueva organización que surja del debate Batasuna».

      Partiendo del diseño de esa «cultura alternativa de resistencia desde la desobediencia», los impulsores de Piztu señalan en el comentado documento que su iniciativa «pretende, por una parte, subvertir los moldes fundamentales del sistema y, por otra, crear zonas liberadas en la conciencia del pueblo para la formación de una nueva Euskal Herria basada en la realización personal y colectiva».


      Nota al juez Garzón

      La operación policial "Itzali" (apagar) se presenta en contraposición al denominado proyecto Piztu (encender), según el auto del juez Garzón, «el proyecto de ETA para la desobediencia», deteniendo injustamente a nueve personas del movimiento cívico. Una más de sus puestas en escena, de falta de rigor y de arbitrariedad ética para los que pensamos diferente.

      El trabajo Piztu Euskal Herria es una idea basada en la desobediencia civil. No es el proyecto de ETA ni de Ekin ni de ningún otro ente. Lo digo con conocimiento de causa, ya que está realizado en pensamiento y obra por el que suscribe.

      La Fundación Joxemi Zumalabe no ha tenido más delito que el de ofrecer un punto de encuentro para el debate en el movimiento ciudadano.

      Si criminaliza proyectos pacíficos de desobediencia civil, ¿qué otras vías sugiere para los que estamos en desacuerdo con el orden constitucional? ¿la sumisión? ¿la lucha armada? *

      Mikel Zuluaga

      (Por Piztu Euskal Herria)

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